Un desastre ecológico más

Publicado en por Ludy


La compañía de Oleoductos Pesados (OCP) bien llamada por muchos el Oleoducto de la Contaminación y la Pobreza, derramó el pasado 25 de febrero 14.000 barriles de petróleo en el río Santa Rosa-Quijos. La OCP es una empresa 100% capital privado, perteneciente a multinacionales petroleras (entre las cuales está Repsol). Empezó a funcionar en el año 2003 tras dos años de graves polémicas, prisas y represión militar contra las protestas. La tubería recorre 305 km desde los pozos de petróleo de la Amazonía hasta el puerto de embarque en la Costa.

Esto ha causado severos daños ambientales en varias áreas protegidas y afectado seriamente a 47 comunidades y a los habitantes del Coca donde más de 30.000 personas han sufrido continuos cortes de agua. Camiones- cisterna repartían agua por los barrios, pero  este suministro no llegó a las pequeñas comunidades  a orillas del río, la mayoría de las cuales se dedican a la agricultura y dependen del  agua para el consumo diario.

La repercusión mediática ha sido prácticamente nula, dando más importancia a la rapidez con la que se había vuelto a restablecer el transporte del crudo y a que se disponían de suficientes recursos para cumplir los compromisos de exportación,  que al daño producido.

El énfasis mediático se ha puesto en la efectividad e inmediatez de las medidas tomadas (cuando la verdad es que tardó en localizar la avería y se vieron restos 72 horas después del incidente),  y sorprende el silenciamiento de las pocas voces que se alzan en la denuncia, por parte del gobierno  y los medios de comunicación ecuatorianos, controlados totalmente por la oligarquía y por tanto de los intereses económicos de las petroleras.


 

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