Cayambe y Otavalo

Publicado en por Ludy

Ya estoy de vuelta del fin de semana de relax y desconexión fuera de oriente ecuatoriano.  Pasé la noche del jueves en autobús a Quito, y vi el amanecer en ciudad. Desayuné como una reina,  y paseé por el casco antiguo, mercados de segunda mano…ya soy toda una experta del centro y la ciudad nueva. Quito es una ciudad para pasearla y moverse en la eco-vía, ya que como en cualquier capital que se precie, el tráfico es mortal, y los taxistas timan a los turistas.

Por la tarde vino Marta y nos fuimos a Cayambe, una pequeña ciudad al noreste de la provincia de Pichincha, a una hora de Quito. Es muy conocida por la producción de flores (bajo muy duras condiciones en los invernaderos), los bizcochos y el queso  de hoja.

Diversos contratiempos hicieron que tardáramos 4 horas en llegar…era viernes, hora punta, el autobús cogió más pasajeros de los que debía, paró y la policía le quitó la matrícula (cosa que me sorprendió antes de enterarme que eso significa que le pusieron una multa), y al final nos paró en Tabacundo, a 10 minutos de Cayambe, a una  hora a la que no había autobuses. Tuvimos que coger una especie de camión que recogía pasajeros, y hubo un accidente a la entrada de la ciudad que nos hizo demorarnos aún más.  A pesar de todo se hizo ameno, y lo olvidamos pronto con el sabor diferente y agridulce de la comida china. Me quedé en la casa donde está Marta, una familia muy agradable y acomodada que me acogió sin problemas.

Al día siguiente fuimos a una “minga” en una de las comunidades. Una minga es una día de reunión en la comunidad para trabajar todos para  beneficio común o particular. En este caso ayudamos a construir la casa de una de las compañeras de trabajo de Marta, que luego nos invitó a comer y nos llevó a dar una vuelta por los alrededores.


El paisaje y la gente de la sierra son otro mundo, nada que ver con el oriente. Parece que hay más alegría en el ambiente y son más abiertos. El sol asesino pega vertical y hay que andar mucho cuidado paa no quemarse.



Luego fuimos a Otavalo, ciudad famosa por su mercado los sábados (aunque cada día hay puestos en la plaza central). La plaza del pueblo y sus alrededores se llenan de gente y de turistas. Las artesanías, textiles, pinturas...hacen que esta bonita ciudad se tinte de colores.
Hay gran variedad de cosas y se debe regatear ya que aunque parece caro, se puede comprar por menos de la mitad del valor inicial.






 



Etiquetado en ECUADOR

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YARA 03/25/2009 00:38

Eres una artista.. siempre lo has sido!
Un abrazo!