En el Tena con el chamán

Publicado en por Ludy




En Carnaval la vida se paraliza y todo el mundo se va de vacaciones. Cuando ya me veía 5 días merodeando sola por Ecuador, tuve la suerte de conocer a Encarna, una chica de Córdoba que lleva bastante tiempo aquí, y ahora trabaja en las Comunidades de la rivera del Napo, donde se supone que voy a volver pronto.
Por supuesto no pude evitar nombrar Peñaroya, y resulta que no sólo conocía el pueblo, sino que es muy amiga de Lurdes la novia de Hugo, al que conocer por supuesto con el nombre de David.
El mundo otra vez se empequeñece y vuelve a ser válida la teoría de Carlos de que todas las personas que conozco están interconectadas, aunque esta vez el vínculo ha dejado de ser Manchester.

El caso es que me fui con ella y otras dos chicas españolas que trabajan para Ingenieros sin fronteras al Tena, a unas 4 horas del Coca. Es una ciudad más pequeña y con más encanto (lo que no es muy difícil),  otro punto de acceso a la Amazonía. Tiene dos ríos, y la actividad estrella aqui el rafting. Pasamos la mañana en un parque Amazónico paseando y viendo animalitos más o menos raros.




Pero el objetivo primordial del viaje era encontrar un Chamán al que ya teníamos localizado. Así que tras otro diluvio nos fuimos a un pueblo cercano, y después de unos minutos en taxi, acompañadas por su hijo y de una caminata por el fango en chanclas, llegamos al supuesto centro médico- chamánico. Una cabaña enorme con una planta de arriba donde nos pusieron unos colchones para dormir. Al principio un poco mosqueada ya que la luz era una vela, y había huequitos por todos lados dando vía libre a todo tipo de fauna. Mi preocupación son los murciélagos que aquí parecen el mismo Batman.



Sobre las 9 bajamos a la planta de abajo donde nos esperaba el chamán, que sólo hablaba Quichua y al que traducía su hijo.




No íbamos muy informadas de lo que iba a suceder, íbamos en ayunas desde el almuerzo. Nos sentamos en la planta de abajo El chamán  comienza a hablar y a cantar y a tomar Ayawasca,  la medicina que le  hace contactar con los espíritus.
No es fácil describir la ceremonia sin simplificarla demasiado con palabras, así que después de unos momentos de meditación, cantos y música en completa oscuridad conectadas con el sonido de  la naturaleza, quedamos exhaustas y dormimos plácidamente hasta el día siguiente.
Por la mañana nos contó lo que había visto, y esumiendo, ya que contar sería también simpificar, me dijo que había visto tenía demasiados caminos abiertos y que la limpieza me iba a ayudar a no pensar tanto y no desperdiciar tanta energía pensando en las opciones, que sólo tenía que actuar. Describió el proceso de cura como una herida que tenía que cicatrizar, y para eso nada de carne de chancho (cerdo), ni pescado durante dos semanas.
Eso reduce aún más (si cabe) las posibilidades alimenticias del lugar, pero si es verdad, no creo que el precio sea muy alto.






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