Los percances de la semana

Publicado en por Ludy



Estos días en Rocafuerte están pareciendo meses. Levantarse a las  7de la mañana hace los días muy largos.

 

Hemos tenido la reunión trimestral de todos los representantes de las  comunidades para hablar de los estatutos de la Red de Turismo. 25 personas llegan de las 14 comunidades involucradas en el proyecto.


Después de una de las peores noches que recuerdo, de mañana directa al hospital: Infección de riñones causada por deshidratación unida a infección intestinal causada por ni se sabe. La parte intestinal no la describo en cuanto a la renal no coló la promesa de beberme los litros de agua que hiciera falta, sino que me dieron un camisoncito y me metieron en una habitación y a pasar  el día y la noche empastillada y con suerito. La verdad que bebo bastante más líquido que en España, pero se beben muchos “jugos” y poca “agua pura”, y el comer arroz hasta para desayunar y el calor no ayudan a que me mantenga hidratada.

El “hospital” de este sitio inhóspito os lo podéis imaginar. Limpito y con lo básico, pero mi cara era un cuadro.  Aquí lleva muchos años una misión capuchina muy valorada en el pueblo, que  lleva padre Manuel , dos médicos jóvenes muy majetes y las “hermanitas” , que fueron  los encargados de animarme y consolar  mi llanto infantil por mi  trauma hospitalario ya que en varios intentos no atinaban a cogerme la vía para el suero. Tener que venir aquí para vivir la experiencia no tiene nombre. Menos mal que era domingo y no tenían consultas  y gracias a que les di tanta guerra que me dieron un tranquilizante que me dejo grogui  y pasé entre sueños todo el día.


A la mañana siguiente salí ya recuperada , con mi tratamiento, un par de kilitos menos y una factura para estrenar el seguro médico.


Eso hizo que pasara unos días malos. La verdad es que lo que me acuesta es  la falta de actividades de ocio y lo poco o nada que hacer en el tiempo libre que es bastante. Nada de salir, pasear con precaución por los animalitos que andan cerca, conversaciones de las que pillo la mitad, sin libros ni internet…a la próxima vengo preparada.

Mi penúltimo día ya recuperada, fui con Nathalie y Carlos a un taller de capacitación sobre turismo en Fronteras, una comunidad como su nombre indica, en la frontera con Perú.







La experiencia hizo que volviera a animarme a trabajar junto con esta gente, ya que irradian y transmiten felicidad y buenas vibraciones. Los talleres son participativos se aprenden cosas básicas relacionadas con el turismo, con una capacidad de recepción, un tacto y un sentido común abismal.  Son super correctos, agradecidos y hospitalarios




Ayer miércoles regresamos a El Coca de nuevo. Esta vez no hubo tanta suerte con las corrientes, y los cooperativistas querían ahorrar gasolina reduciendo la velocidad. Esta vez furon 15 horas de canoa...por la noche creía que seguía flotando...

 

 

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