En lancha por el Napo

Publicado en por Ludy




Nos levantamos  a las 6 de la mañana para coger la lancha de turno hasta Nuevo Rocafuerte. La barca sale a las 7:30 am, pero llegamos pronto para coger un buen sitio en la parte de atrás. A la hora previasta para salir se fueron a buscar el combustible, así que hasta las 9 no salimos. Todo aquí, con mucha calma. 
El transporte lo organizan diferentes cooperativas, que zarpan tres días a la semana Napo abajo-Napo arriba. El promedio son unas 30 o 40 personas pero pueden llegar a 80 sentadas en sillas en el medio. Además va cargada con diversos encargos, comida, materiales e incluso animales.  Dependiendo del caudal del río y de la corriente tardan más o menos horas, (mínimo 10)  y parece que tenemos suerte ya que después de dos días de intensas  lluvias  el río está alto.

 





A medio camino se hace una parada para comer en Panacocha, que en quechua significa “lago de pirañas”, y aunque este es el menú típico comimos arroz con pollo. Por el camino hace diversas paradas relámpago  por comunidades. La gente se baja  veloz y con sorprendente destreza  y  son siempre  niños son los que vienen a recibir. Aparecen entre los árboles, y vuelven a desaparecer.  De vez en cuando la lancha para porque unas pequeñas canoas llamadas "quillas" se acercan, y la gente sube y baja casi en marcha.


 



El paisaje es de película. El Napo es el río más caudaloso de Ecuador, y este ancho río de agua turbias tiene a un lado el parque natural Yasuní, (reserva de la Biosfera y amenazado por petroleras) y a otro el Cuyabeno. La corriente arrastra varios troncos de árboles que  junto con pequeñas “quillas”  que parecen de juguete conforman el tráfico del río.






Llegamos cuando ya ha oscurecido, y la familia de Natalie viene a buscarnos al muelle. Su familia lleva un hotelito en el pueblo, y nos quedamos allí a dormir. Cuando llegamos hay tres españoles alojados que se dedican a la pesca deportiva y a hacer producciones de fotográficas  y documentales. Hoy han pescado un pez rojo  llamado Paiche de más de dos metros. Lo han sacado a tierra durante 20 minutos para hacer fotos  (y vaya fotos) y luego lo han devuelto al río vivo, porque resulta que el gigantesco pez también tenía respiración pulmonar.

Nunca hubiera imaginado que el clima tropical selvático incitara a dormir tanto y tan tranquilamente. O todas las noches me pica el mosquito del sueño, o duermo bien tranquila a pesar de que el ruido no lo producen los coches, sino cientos de bichitos a los que por suerte o por desgracia, aún no he visto.

El hotel donde me quedo en Rocafuerte, es también la casa de Nathalie y es muy acogedor. El ambiente es familiar y te hacen sentir como ne cas. El agua se corta a las 21 y la luz a  las 11, asi que o bien paseas linterna en mano al único lugar abierto, o bien significa que es la hora de dormir. Aqui todos prefieren vern novelas y no me siento valiente para la primera opción, así que con todo el dolor de mi corazón me he enganchado a una novela colombiana llamada "Vecinos"...esto por supuesto es solo circunstancial y no marcará precedente ya que continuaré cuando vuelva con mi particular huelga televisiva.


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marina 02/25/2009 02:04

Ves novelas?? me encanta!!